Archivo | Cuentos RSS feed for this section

Un paso en falso

5 Ene

Foto de Nathaniel Goldberg

Estoy en la sala de espera y mientras observo la llegada y salida de los aviones a través de dos grandes ventanales, me pregunto por qué decidí de un momento a otro escribir estas notas. Me doy cuenta que todavía no lo tengo muy claro. A veces me parece un acto desesperado. Como el movimiento de algún animal herido que en el último instante se niega a morir y decide dar una última y violenta sacudida para ver si al menos logra golpear a alguno de sus agresores, aunque sé que en mi caso esos agresores son invisibles o terriblemente lejanos.

Sigue leyendo

Una tragedia contemporánea

5 Nov

No he podido sacar de mi cabeza la cara de ese hombre. Pasaba por inercia los canales del televisor cuando me detuve en un programa de concurso. Ricardo, de unos 40 años, con su nombre escrito en un pequeño rectángulo de papel sujeto al lado izquierdo del pecho, estaba diciéndole al conductor del programa que era la cuarta vez que salía sorteado para participar. “Increíble”, dijo el conductor y miró hacia el público que le respondió automáticamente con un estruendo de aplausos. “Esperamos que esta vez se lleve el premio mayor: ¡1 millón de reales!”. Otra vez los aplausos, un tanto más fuertes que antes. Alguien silbaba con fuerza desde algún lugar indeterminado de la platea.

Sigue leyendo

Una mañana cualquiera

21 Ago

Yo ví lo que sucedió desde lejos. Estaba sentada en una banca del parque esperando la hora para entrar a mi oficina. Ví cuando el viejo estacionó su auto. Lo ví cerrar la puerta y dar algunos pasos en dirección al norte. Luego lo ví llevarse la mano derecha a la frente, inclinando el cuerpo un poco hacia atrás. Dio la vuelta y volvió hasta el auto. Miró por la ventanilla del conductor y movió lentamente la cabeza de un lado a otro. Después intentó abrir la puerta jalando varias veces la manija sin conseguirlo. Lo ví dar la vuelta y hacer lo mismo con la puerta del pasajero sin ningún resultado. El viejo levantó un instante la mirada. No recuerdo con precisión su rostro. Ahora sería útil recordarlo pero no lo consigo. Tal vez tenía barba y estaba casi calvo. Pero no estoy segura. Sigue leyendo

La autobiografía

18 Jul


Manizales, martes 12 de marzo de 2005

Apreciado Julio:

En verdad agradezco profundamente los comentarios que hace sobre el primer capítulo de mi autobiografía que está siendo publicada en la revista Fuegos. No es común recibir, en estos tiempos de Internet y correo electrónico, una carta como la suya, escrita a máquina por lo demás, ¿también usa una vieja Rémington 170? Siempre he considerado vital para el oficio de escritor mantener un contacto frecuente con los lectores y en este caso, créame no es un elogio de ocasión, con un lector tan inteligente y perspicaz como lo es usted. Comparto sus observaciones sobre algunas caídas en el ritmo de la historia, especialmente con relación a los años de la adolescencia. Creo que es una falla que debo atribuir a mi memoria que, por alguna razón que ni mi psicoanalista ni yo hemos podido descifrar, tiende a colocar una nube gris sobre aquellos años y a revelar solamente algunas imágenes específicas, mientras otras aparecen distorsionadas, como vistas a través de un espejo irregular. En todo caso, espero que el conjunto completo de la narración compense esos pequeños altibajos de ritmo y pueda ofrecer un mayor placer en la lectura.

Reciba un cordial saludo,

Rubén Darío Carvajal.

Sigue leyendo

El radio

5 Jun

En el centro hay un hombre que camina escuchando un radio viejo. El hombre le habla al radio y el radio le contesta y presiento que no importa qué le contesta: el hombre siempre ríe.

A su lado camina un perro que no sabe que es un radio ni le importa.

El día que al radio se le acaben las pilas, ambos morirán.

Momentos Kodak

10 Abr

No sé muy bien si estos Momentos Kodak son intentos de prosa poética o de poemas en prosa, aunque presiento que eso no tiene mayor importancia. Sería mejor definirlos como ejercicios, libremente inspirados, en la conjunción de dos mecanismos de escritura: 1) la reducción de la vida entera de un hombre o una mujer a dos o tres escenas y 2) el arte de escribir sin escribir del haikü.

Laura

En medio del parque hay una fuente con la estatua de una mujer. Al fondo una iglesia iluminada por el sol. El parque está lleno de hombres viejos que juegan cartas sobre unas bancas de cemento mientras las palomas vuelan peligrosamente sobre sus cabezas blancas y grises. En su bolso el pasaje de avión. En su cuerpo el vacío. No piensa en nada. Su mirada se concentra en la sonrisa del viejo que súbitamente tira un as de trébol sobre la mesa.

Diego

Es el segundo café y el tercer cigarrillo. El cielo está despejado y la brisa mueve levemente las ramas de los árboles que se ven a través de la ventana. En sus manos una novela, escrita por ella, donde él es el trágico protagonista. Toma otro sorbo de café. Se da cuenta, sólo ahora, que ya no le importa para nada el asunto de la inmortalidad. Sigue leyendo

La invasión

18 Mar

La casa se ha llenado de extrañas criaturas. No sabemos de dónde salen y mientras más matamos, más aparecen. En las noches me persiguen terribles pesadillas kafkianas. Camino por la casa sigilosamente, con miedo de encontrarme una de ellas mirándome a los ojos. Poco a poco han ido apoderándose de lugares estratégicos donde ya no podemos entrar. Estamos siendo expulsados por una fuerza extraña que no conocemos, ni entendemos. Mandamos a fumigar las bodegas que están en la parte posterior de la casa y por unos días llegamos a pensar que la invasión había terminado. Pero como el fénix renaciendo de las cenizas, ellas renacieron del veneno, insuficiente para destruirlas. Sigue leyendo